Alex Ferguson entrenará a un geriátrico de Manchester

El técnico escocés se sentará en el banquillo del Old Carcamals United, "un equipo de proyección con una plantilla cuya edad media ronda apenas los 69 años"

Una investigación confirma que al Barça lo entrena Tito Vilanova

Según la agencia de detectives, la investigación se realizó porque un cliente estaba interesado en descubrir "cómo demonios se las ha apañado este equipo para ganar la Liga"

Carlos Bocanegra crea la "Asociación de Futbolistas con Nombres Ridículos"

Simone Vergassola, Steve Cherundolo y Doctor Khumalo también forman parte de la agrupación

Análisis de los posibles entrenadores del Real Madrid, uno a uno

El señor Miyagi, Duende Tortuga, el sargento de artillería Hartman, Chuck Norris y un enigmático señor llamado Carlo Ancelotti suenan con fuerza para relevar a Mourinho

Eufemiano Fuentes, tres días de cárcel por robar cabezas nucleares

El juzgado alega que la condena de tres días es justa porque "tampoco hay que pasarse, no ha matado a nadie"

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viernes, 19 de abril de 2013

Fiebre Calvini: Plagas con Botas (II)


 
 
En la Liga española nunca hay jugadores lo suficientemente malos.

En todo barco debe existir un equilibrio, y para que las estrellas deslumbren en la proa, los residuos excrementales deben ensuciar la popa. Con esta metáfora no sólo dejo claro que soy el Gustavo Adolfo Bécquer del balompié, sino que además ilustro a las mil maravillas el contenido de esta sección.

Nos gusta el fútbol cuando es bonito, pero reside cierto encanto en el fútbol horrendo. Fichajes disléxicos, goles fallados a puerta vacía, intentos de regate que se parecen más a un sketch de Los Morancos que a un regate; todo esto se enriquece al paso de los años, como el buen vino, al echar la vista atrás y recordar con una carcajada lo que en su momento nos llenó la boca de exabruptos y el cabello de canas.

Aquí tenéis una nueva entrega de los jugadores más protopatéticos que han pasado por la Liga Española.

Thomas Gravesen

 
 

Primo hermano de Slot (inolvidable personaje de Los Goonies) que muy probablemente se equivocó de deporte, o bien nunca llegó a entender el reglamento -ni le interesó-. El Real Madrid lo fichó tomándole por un buen mediocentro defensivo no exento de técnica ni de pegada. Técnica no lo sabemos, pero pegada tenía. Sobre todo contra los delanteros rivales. Gravesen era la clase de jugador al que le preocupaba más derribar al contrario que recuperar la pelota: la imagen de Gravesen pateando repetidamente a Cassano en el suelo durante un entrenamiento se nos quedó clavada en la retina, al igual que el momento en el que inventó el regate más temerario, escalofriante y antiestético que se ha visto en el fútbol español: la gravesinha. No hubo absolutamente ni un sólo partido en el que Gravesen no discutiera a viva voz con los rivales, con el árbitro, con sus compañeros de equipo o con su mujer por el móvil. Algunos rumores apuntan a que sólo recientemente se ha apercibido de que ha sido jugador de fútbol.

Freddy Rincón



Triunfó en Colombia y en Brasil hasta llamar la atención de Jorge Valdano. En el Madrid encontró puerta dos veces en diecinueve partidos, además de un sinfin de insultos racistas por parte de la grada. Lo cierto es que no era mal jugador en absoluto; brilló en dos mundiales y combinaba una buena técnica con unas espectaculares dotes físicas. Lo que es obvio es que no se supo adaptar al fútbol europeo y Ramón Mendoza lo acabó vendiendo al término de su única temporada en España por mucho menos del pastón que se dejó al traerlo. En 2007, la Interpol, nada menos que la Interpol, lanzó una orden de busca y captura contra Rincón, acusado de testaferrato y narcotráfico. Aún está esperando a que se produzca el juicio. Mientras tanto, a sus 46 años, ha regresado al fútbol como jugador en el América de Cali, una prueba de el excelente estado en que se encuentra su bolsillo.

Diego Tristán


Delantero sevillano que en su momento fue una de las mayores revelaciones del campeonato, marcando primero 18 goles en su debut en primera división y anotándose nada menos que el Trofeo Pichichi un par de años más tarde, ya con la elástica del Deportivo de La Coruña. A partir de ahí, todo se fue al garete. A Diego Tristán no le gustaba tanto marcar un gol como enchufarse un cubalibre. La prensa dio buena cuenta de su libertino estilo de vida, que se agravó tras lesionarse en la fase de grupos del Mundial 2002. En una ocasión, Augusto César Lendoiro, presidente del Depor, le preguntó si eran ciertos aquellos rumores sobre sus juergas y sus salidas nocturnas. ¿Pero usted qué quiere, un futbolista o una monja?, replicó Tristán, profesional y cauto hasta la médula. Acabó reciclado en el West Ham, el Livorno y el Cádiz, todos ellos equipos que tardaron exactamente un año en deshacerse de él. A día de hoy se le puede ver en Punto Pelota, enzarzándose en discusiones contra Siro López cada vez que éste le recuerda la poca cabeza que tuvo.

Manuel Canabal

 
Dio el salto a la Primera División con el visto bueno de Fabio Capello. Con 1'95 de estatura, era lógico que metiera muchos goles de cabeza. Por desgracia, su fútbol con los pies aún lo estamos buscando. En España se le recuerda unánimemente como el jugador que más goles ha fallado a puerta vacía. También es un fijo en las listas con los peores fichajes de la historia del Real Madrid. Acabó como trotamundos de la Liga Española, pasando por Valladolid, Alavés, Rayo Vallecano, Málaga y Pontevedra, donde finalmente se retiró con 31 años aquejado de problemas de espalda.

Manteca Martínez


Lo cierto es que podríamos hacer una lista dedicada exclusivamente a fichajes aberrantes de Lendoiro. Recaló en las filas del Depor en 1998, tras brillar sobremanera en la liga Argentina. El día de su presentación en Riazor apareció en una condición física deplorable, lo que dio pie al rumor de que en Argentina habían estafado a Lendoiro, vendiéndole al jugador con vídeos de cinco años atrás. Marcó un único gol en dos temporadas como deportivista, ganándose un cambio de apodo de "Manteca" a "Mantequilla". Puede presumir de haber formado, junto con El Loco Abreu, el peor tándem ofensivo de la historia del Deportivo.

Philippe Christianval


Nos da miedo hasta pronunciar su nombre. Christianval es el hombre del saco, el monstruo del armario, el cuento con que los padres culés amenazan a los niños. A los 22 años fichó por el FC Barcelona a cambio de 6'5 millonazo de euros. El francés había completado un muy buen debut deportivo en el Mónaco. Se suponía que se convertiría en la piedra angular de la zaga del club catalán, muy necesitado de sangre joven en el seno de una gravísima crisis institucional y deportiva. Acabó siendo la piedra angular de la enfermería debido a las constantes lesiones que, por algún motivo, sólo parecían remitir cuando le convocaban en la selección francesa. La grada del Camp Nou exigía su cabeza en bandeja de plata partido tras partido: su promedio de balones perdidos por minuto es equiparable a la media de giros argumentales por minuto en la serie Lost. Y encima era feo. Años más tarde mejoró su rendimiento en el Fulham, y finalmente, tras completar una temporada con el Blackburn Rovers, anunció que se retiraba del fútbol para dedicarse a la joyería, su gran pasión. Es lo más cerca que ha estado Philippe Cristianval de ser una joya del fútbol.

miércoles, 10 de abril de 2013

Fiebre Calvini - Plagas con botas (I)




Buenos días, carquistas.

Me enorgullezco de ser el único ser humano que le dedica 25 horas diarias al fútbol. He memorizado tantos nombres de jugadores que lo milagroso es que no me haya explotado el cerebro, y la RAE me ha felicitado por haber acuñado nuevos adjetivos para describirlos como “fantavilloso”. No obstante, tanto hablar de buenos jugadores ha ido calentando progresivamente una mala leche en mi interior que desconocía.

Porque en el fútbol también hay decepción. Han sido muchos los futbolistas que han invertido toda nuestra fe en barras de discoteca y camas de puticlub. Son jugadores a los que recordamos únicamente para desahogarnos, para inspirar nuevos chistes al estilo de Chiquito de la Calzada, que hizo popular aquella expresión de “trabajas más que el masajista de Prosinecki.” Especímenes de laboratorio que trabajaban más en nombre del ridículo y del JB con cola que del fútbol.

Sin más dilación, os dejo con una primera recopilación de los peores jugadores de la historia de la liga española.

Renaldo



En su presentación como nuevo jugador del Deportivo de La Coruña, esta desgracia brasileña tuvo la desfachatez de definirse de esta guisa: “Tengo lo mejor de Romario y Rivaldo. Soy como Ronaldo, pero con la ‘e’”. Con estas mismas palabras, un hebreo estuvo a punto de abrir un portal interdimensional al infierno hace más de 2.000 años. Lendoiro se gastó 350 millones de las antiguas pesetas por un tío que, efectivamente, tenía lo mejor de Romario y Rivaldo… pero del Romario y el Rivaldo con 40 años. Marcó cinco goles en 23 partidos (hay que decir que perdió a sus padres al poco de fichar por el Súperdepor) y militó después en equipos tan potentes como Las Palmas, Lleida y el Anyang Cheetah de Corea del Sur.

Nicolás Anelka


Florentino Pérez lo compró al Arsenal por 33 millones de euros. Venía con la etiqueta de  ser uno de los mejores delanteros jóvenes de Europa y acabó con la etiqueta de factoría humana de chistes: “Mamá, en el colegio me llaman Anelka… ¿y tú qué haces, hijo? Nada”, o “¿sabes en qué se parecen Anelka y un Ribera del Duero? En que los dos son un Gran Reserva.” Por si fuera poco, el francés caía mal. Caía mal a sus compañeros, a la afición y a Vicente del Bosque, que acabó suspendiéndole de sueldo durante 45 días por negarse a entrenar. Y es que ser tan malo es muy duro. Acabó relanzando su carrera como trotamundos, pasando por Liverpool, Fenerbahçe, Chelsea y Shangai Shenhua. El Juventus lo fichó durante el mercado de invierno de la presente temporada.

Carlos Secretário


Fichó por el Real Madrid en el mejor momento de su carrera, siendo titular indiscutible en la selección portuguesa. Su defensa era tan aberrante que Jupp Heynckes prefirió alinear como titular a un Chendo que por entonces sumaba ya 36 primaveras. Cuando a mitad de temporada ficharon a Panucci, quedó bastante claro que a Secretário se le había acabado el chollo en el Madrid. Hace poco leímos unas declaraciones suyas en las que afirmaba que “a los portugueses se les trata muy mal en España”, sumándose a las quejas de Pepe y Cristiano. Quizá no se ha dado cuenta aún de que si se le trataba mal no era por ser portugués, sino por ser un paquete de mil pares  de cojones.

Víctor Onopko


En 1995, Onopko era considerado uno de los mejores defensas de Europa. Tenía 26 años y, por lo tanto, bastante fútbol y espacio para la mejora por delante. Fichó por el Oviedo. De entre todos los equipos de Europa, fichó por el Oviedo. Sigue corriendo el rumor de que le engañaron, asegurándole que el conjunto asturiano era uno de los más potentes de la liga española. El caso es que permaneció hasta siete años en el club, aun sin cobrar su sueldo debido a los problemas financieros del Oviedo. No tenía un pelo  de tonto, vaya. De hecho, en España se le recuerda más por su cartón superior que por las piernas: en un partido contra el Betis en el que anotó el gol de la victoria, Manuel Ruiz de Lopera, presidente bético por entonces, dijo: el ruso este remató con los pelos del flequillo, y ya está. 0-1”. Sin duda, toda una prueba del inmenso respeto que inspiró en nuestro país. Se fue después un año al Rayo Vallecano y, a partir de ahí, no le hemos vuelto a ver el pelo.

Pedrag Spasic


Otro defensa sin pelos en la lengua ni en la frente. Ramón Mendoza desembolsó 200 millonazos de pesetas en 1990 para ficharlo desde el Partizan de Belgrado, donde se había erigido como el mejor zaguero de la desaparecida Yugoslavia. En su única temporada en el equipo blanco, jugó 22 partidos y logró marcar un gol… en propia puerta jugando contra el F.C. Barcelona, que ganó ese derby merced a la “colaboración” de Spasic. El colmo de las desgracias. En un clamoroso ejemplo de declive deportivo a consecuencia de un mal fichaje, Spasic invirtió el resto de su carrera en el Osasuna, el Atlético de Marbella y finalmente en el Jugopetrol yugoslavo. Se retiró con 31 años.

Winston Bogarde



Representante excelso de la hornada de jugadores holandeses que se fueron al Barça por capricho de Van Gaal y de la que sólo se salva Philip Cocu. Los comentaristas catalanes se empeñaron en llamarle Fojarde aun cuando él mismo había declarado que su apellido no se pronunciaba así. Se lesionó de gravedad en el mundial de Francia 98 y apenas se supo de él en su segunda temporada culé. Lorenzo Serra Ferrer lo mandó a la porra en cuanto se sentó en el banquillo azulgrana, aunque casi debería haber sido al revés, dada la escasez de éxitos que aportó el técnico. Fichó por el Chelsea, donde Claudio Ranieri tardó exactamente 9 partidos en bajarle a los reservas. En una soberbia demostración de profesionalidad, Bogarde afirmó que prefería jugar en los reservas y ganar dinero a ser titular en otro equipo con una ficha inferior. Así que se tiró cuatro años viviendo del cuento en Stamford Bridge. Al poco de retirarse del fútbol, publicó una autobiografía titulada “Bogarde: este negro nunca se inclinó ante nadie” (y no es coña).

miércoles, 3 de abril de 2013

Fiebre Calvini: análisis del Galatasaray


Ojo, mucho ojo. Vayan con excesivo cuidado los que piensen que este Galatasaray es la perita en dulce de los cuartos de final de la siempre maravillosa Liga de Campeones. Ustedes saben de sobra que prefiero ver ligas mas emocionantes y cercanas como puede ser la de Chipre o la de Malasia -donde, por cierto, nuestro viejo conocido Dani Güiza los sigue marcando a pares y se está saliendo en el Johor Darul Takzim-, pero soy calvo, no gilipollas, y si me pagan escribo de lo que sea. Y no se hable más, coño: ¡ahí va la banana!

El Galatasaray es un equipo alegre, que compagina una dureza casi titánica con una gran pasión: "la Pasión Turca". A muchos se nos cayó el mito con la adaptación al cine: Ana Belén, zorra - junto a un juego ofensivo directo, mas propio de un equipo alemán que de uno otomano. Nunca fueron favoritos, pero ahí están: a cuatro partidos de la final. ¿Casualidad? ¿Suerte? Destapemos los secretos de la supuesta blancanieves de la máxima competición Europea...

El equipo turco saldrá al Bernabéu con su habitual 4-4-2, el sistema clásico entre los clásicos, el de siempre, la formación histórica, la inglesa, la mítica de este jodido deporte que me pone mas cachondo que mi propia mujer cuando la recibo llevando sólo el delantal. En la portería estará Muslera, sobrio, seguro, uno de los mejores cancerberos de sudámerica e indiscutible con Uruguay (a pesar de haber nacido en Buenos Aires) y estará arropado por los centrales Nounkeu y Kaya, dos valores defensivos casi seguros, las jodidas murallas del imperio turco-otomano. Los laterales son dos nombres conocidos: el ex gunner Eboué y el compatriota Riera, que ha visto retrasada su posición (como su caché y sueldo) hasta la de lateral izquierdo, aunque sus internadas por la banda serán mas que frecuentes y podríamos considerarlo más bien un carrilero de la vieja escuela. 

El doble pivote lo formarán Inan y el experimentado Felipe Melo, que comandarán esa primera línea defensiva a la que se enfrentarán Ronaldo y compañía. Los mediapuntas son de sobra conocidos por la parroquia madridista: la magia tulipán, el hombre que comandó el buque de guerra que dio la última Champions League a Mourinho, - no, Benquerenca, no - el talentoso Wesley Sneijder, y al otro lado "La Diestra", el hombre del rifle francotirador en la pierna y que lleva la friolera de un gol en la competición, Hamit Altintop. ¿Qué decir de los dos puntas? El físico unido al talento, a pesar de su avanzada edad: Didier Drogba, siempre muy peligroso y difícil de marcar, con su compañero de batalla tal que el máximo goleador de la competición, Yilmaz, sin duda la revelación del torneo.

Este Galatarasay suele obtener mejores resultados fuera de casa (incluso están pensando en derruir el Turk Telekom Arena para jugar siempre de visitante), por lo que el Real Madrid debe ir con excesivo cuidado en este partido de ida. Veremos fútbol, y del bueno, señores.


El blog de Calvini está patrocinado por Giorgi



miércoles, 27 de marzo de 2013

Fiebre Calvini (27/3/2013)


Una intensa jornada internacional la de ayer. Pese al tocapelotas de mi hijo que me desordenó los 27.535 canales de los que dispongo, pude disfrutar de los mejores partidos que nos ofrecía el satélite anoche.

Desgraciadamente, no pude ver el Francia - España, ya que en la jornada disponíamos de choques de tal calibre como el Polonia - San Marino o el Costa Rica - Jamaica, en el cual pudimos ver una espectacular actuación de Michael Umaña, que se erige como uno de los centrales mas sólidos y solventes de la zona Norte, Centroamérica y Caribe, y por qué no, puede estar ya preparado para dar el salto a una liga mas competitiva. Umaña está en el mejor momento de su carrera (30 años) y su buena estatura (1,80) unida a un gran físico le permite arreglar sus carencias de velocidad con una gran anticipación. Quizás estemos ante uno de los jugadores mas determinantes e influyentes de la selección de Costa Rica. Su gran temporada no está pasando desapercibida, y no son pocos los clubes que han mostrado interés en el central, aunque el Chinandega FC nicaragüense y el Deportivo Pantoja dominicano parecen los mejor situados para hacerse con sus servicios.

Otro jugador que vengo siguiendo de hace bastante tiempo es el israelí Eden Ben Basat, un delantero muy interesante por su juventud y su potente chut. Tal potencia tiene su diestra, que ha sido llamado en innumerables ocasiones por su gobierno para asesinar palestinos a balonazos en la boca. Ayer fue determinante para su selección al marcar el gol de la tranquilidad ante Irlanda del Norte. Actualmente, el joven israelí se encuentra en el Stade Brestois 29, en el mejor momento de su carrera. No me extrañaría ver como equipos potentes de la Ligue 1 como el Valenciennes o el Lorient pujan por Ben Basat a final de temporada.

Pero quizás, el jugador de la jornada, no sea otro que el panameño Blas Pérez, que sigue con su devastadora racha goleadora, y ayer dio un recital ofensivo, además marcando el segundo de su equipo en el apasionante Panamá - Honduras. El veterano delantero de 32 años es una de las sensaciones de la siempre potente Major League Soccer, y tal es su gran momento, que su club, el FC Dallas, le ha ofrecido ya un nuevo contrato, pero Pérez está dudando si dar el salto a equipos europeos punteros, ya que se rumorea que el Cesena y el Hércules estarían muy interesados en el panameño.